Riesgos para la salud
Qué dice la evidencia científica sobre vivir junto a un cauce abierto que recibe aguas servidas
Qué es y qué no es esta página
Es una síntesis de fuentes públicas y verificables —organismos de salud (OMS, ATSDR, CDC, Ministerio de Salud de Chile) y estudios publicados en revistas científicas con revisión por pares— sobre los riesgos sanitarios asociados a cauces abiertos con aguas servidas. Cada afirmación lleva el número de su fuente y el enlace para comprobarla.
No es un diagnóstico médico ni afirma que estos efectos estén ocurriendo en los vecinos del Canal El Gabino. Describe riesgos documentados en situaciones comparables. Determinar el riesgo real en el sector requiere mediciones (gases en el aire, calidad microbiológica del agua, vectores) que corresponde hacer a la autoridad sanitaria. Ante síntomas, consulte en un centro de salud.
1Gases de la descomposición de aguas servidas (H₂S)
El ácido sulfhídrico (H₂S) es el gas con "olor a huevo podrido" que produce la descomposición bacteriana de materia orgánica; la agencia estadounidense ATSDR señala que se le conoce como "gas de alcantarilla".[1]
- Las personas lo huelen a concentraciones muy bajas, entre 0,0005 y 0,3 ppm. Como es más pesado que el aire, la exposición es mayor a nivel del suelo y en espacios cerrados.[1]
- Según ATSDR, la exposición prolongada a niveles bajos (alrededor de 10 ppm o menos) puede causar irritación ocular, dolor de cabeza y fatiga, y algunas personas con asma pueden tener dificultad para respirar, dolor de cabeza, náuseas y vómitos.[1]
- La OMS fijó para el aire ambiente un valor guía de 0,15 mg/m³ (≈0,1 ppm) como promedio de 24 horas, basado en evitar irritación ocular, y recomienda no superar 7 µg/m³ (≈0,005 ppm) en promedio de 30 minutos para evitar molestias importantes por olor en la población expuesta.[2]
- Un estudio publicado en Science en 2025 midió el aire de un barrio residencial junto al río Tijuana, que recibe aguas servidas sin tratar: registró máximos de H₂S de 4.500 ppb (4,5 ppm), frente a menos de 1 ppb en un aire urbano típico, y encontró que la concentración de H₂S y los reportes de mal olor de los vecinos estaban fuertemente correlacionados (r = 0,92).[3]
2Olores persistentes y síntomas
Una revisión sistemática con metaanálisis de 30 estudios sobre personas que viven cerca de fuentes de malos olores encontró que la exposición residencial al olor se asocia a más dolor de cabeza (razón de odds 1,15; IC 95%: 1,01–1,29) y más tos y flema (1,27; IC 95%: 1,10–1,44). Para náuseas y vómitos la asociación no fue estadísticamente significativa (1,09; IC 95%: 0,88–1,30).[4]
3Patógenos de origen fecal
- Las Guías de la OMS sobre saneamiento y salud definen un sistema de saneamiento seguro como aquel que separa las excretas humanas del contacto con las personas en todas las etapas, desde el inodoro hasta el tratamiento final, y recomiendan evaluar localmente los riesgos de exposición a excretas en todo el sistema.[5] Una descarga de aguas servidas a un canal abierto en zona residencial rompe esa separación.
- La OMS vincula el saneamiento deficiente con la transmisión de enfermedades diarreicas como el cólera y la disentería, además de fiebre tifoidea, infecciones por parásitos intestinales y polio, y con la propagación de la resistencia a los antimicrobianos.[6]
- El contacto no es solo por el agua: un estudio en Environmental Science & Technology tomó muestras de aire junto a canales abiertos de aguas servidas en La Paz (Bolivia) y Kanpur (India) y detectó material genético de patógenos entéricos —entre ellos E. coli enterotoxigénica, Campylobacter jejuni, Shigella, Salmonella, norovirus y Cryptosporidium— con mayor frecuencia y densidad que en los sitios de control.[7]
4Roedores y leptospirosis
- La leptospirosis es causada por bacterias que se propagan por la orina de animales infectados, entre ellos los roedores; las personas se contagian por contacto con agua o suelo contaminados con esa orina. Sin tratamiento puede causar daño renal, meningitis, falla hepática, dificultad respiratoria e incluso la muerte.[8]
- En Chile es una enfermedad de vigilancia universal y notificación obligatoria e inmediata ante la sospecha (Decreto Supremo N°7/2019 del Ministerio de Salud). El Minsal menciona entre los factores de riesgo el contacto con agua, alimentos o suelo probablemente infectados.[9]
- A nivel mundial se estiman 1,03 millones de casos y 58.900 muertes al año, lo que la sitúa entre las principales causas zoonóticas de enfermedad y muerte.[10]
5Cucarachas: asma y transporte de bacterias
- Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine concluyó que la combinación de alergia a la cucaracha y exposición a niveles altos de su alérgeno en el hogar ayuda a explicar la frecuencia de los problemas de salud asociados al asma en niños de zonas urbanas.[11]
- Una revisión de 2026 describe que las cucarachas que conviven con las personas adquieren bacterias, hongos y parásitos de aguas servidas, basura y excrementos, los retienen en su cuerpo e intestino y los depositan por contacto en alimentos y superficies; también señala a sus alérgenos como causa bien establecida de sensibilización alérgica y asma.[12]
Qué correspondería medir en el Canal El Gabino
La evidencia anterior justifica pedir a la autoridad sanitaria que el riesgo se evalúe con datos del propio sector, en línea con la recomendación de la OMS de evaluar localmente los riesgos de exposición a excretas:[5]
- Monitoreo de H₂S en el aire junto a las viviendas, en las franjas horarias en que se concentran los episodios de olor, comparado con los valores guía de la OMS.[2]
- Análisis microbiológico del agua del canal (indicadores de contaminación fecal) aguas arriba y aguas abajo de los puntos de descarga.
- Inspección y control de vectores (roedores y cucarachas) en el tramo abierto.
Donde ya existan mediciones hechas por la Municipalidad, la SISS o Aguas Andinas, lo que corresponde es que sus resultados se entreguen a los vecinos.
Cómo denunciar ante la Seremi de SaludFuentes
- Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR), EE.UU. Hydrogen Sulfide — ToxFAQs™. Octubre de 2024 (basado en el Toxicological Profile for Hydrogen Sulfide and Carbonyl Sulfide, 2016). atsdr.cdc.gov/toxfaqs/tfacts114.pdf
- Organización Mundial de la Salud, Oficina Regional para Europa. Air Quality Guidelines for Europe, 2.ª edición, capítulo 6.6 "Hydrogen sulfide". Copenhague, 2000. Copia del capítulo (PDF)
- Rico B, Barsanti KC, Porter WC, et al. Heavily polluted Tijuana River drives regional air quality crisis. Science. 2025;389(6763). doi:10.1126/science.adv1343
- Guadalupe-Fernandez V, De Sario M, Vecchi S, et al. Industrial odour pollution and human health: a systematic review and meta-analysis. Environmental Health. 2021;20:108. doi:10.1186/s12940-021-00774-3
- Organización Mundial de la Salud. Guidelines on sanitation and health. Ginebra, 2018. ISBN 978-92-4-151470-5. who.int/publications/i/item/9789241514705
- Organización Mundial de la Salud. Sanitation (nota descriptiva). 22 de marzo de 2024. who.int/news-room/fact-sheets/detail/sanitation
- Ginn O, Rocha-Melogno L, Bivins A, et al. Detection and Quantification of Enteric Pathogens in Aerosols Near Open Wastewater Canals in Cities with Poor Sanitation. Environmental Science & Technology. 2021;55(21):14758–14771. doi:10.1021/acs.est.1c05060
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC), EE.UU. About Leptospirosis. Revisado el 10 de febrero de 2026. cdc.gov/leptospirosis/about
- Ministerio de Salud de Chile, Departamento de Epidemiología. Leptospirosis (vigilancia epidemiológica). epi.minsal.cl/leptospirosis-vigilancia
- Costa F, Hagan JE, Calcagno J, et al. Global Morbidity and Mortality of Leptospirosis: A Systematic Review. PLoS Neglected Tropical Diseases. 2015;9(9):e0003898. doi:10.1371/journal.pntd.0003898
- Rosenstreich DL, Eggleston P, Kattan M, et al. The role of cockroach allergy and exposure to cockroach allergen in causing morbidity among inner-city children with asthma. The New England Journal of Medicine. 1997;336(19):1356–1363. PubMed 9134876
- Derguini A, Basher NS. Cockroaches as Vectors of Pathogens and Antimicrobial Resistance: Evidence from Healthcare, Community, and Agricultural Settings. Insects. 2026;17(3):310. doi:10.3390/insects17030310
Fuentes consultadas el 1 de octubre de 2026. Los textos en inglés fueron traducidos y resumidos por los vecinos; ante cualquier duda prevalece el documento original enlazado.